¿Qué pasaría si hubiera un referendum para la independencia en Cataluña?

mapa independentismoQueremos iniciar este espacio en la web con uno de los temas qué mas preocupa y ocupa en la política española. Este no es otro que el reto independentista catalán. En octubre del pasado año y a raíz de un debate entre compañeros de profesión, decidimos calibrar científicamente el apoyo que la independencia tendría en un hipotético referéndum. El resultado fue publicado en el diario El Mundo el pasado 22 de Diciembre bajo el título “El Mapa del Independentismo”. En este post vamos a publicar el informe completo que elaboramos junto a las fuentes y metodología aplicada. Introducción En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, el debate sobre la independencia de Cataluña ha ocupado un espacio central en el escenario político catalán, español y europeo. El proyecto soberanista impulsado por el President de la Generalitat, Artur Mas, y sus socios independentistas de Esquerra Republicana ha vertido ríos de tinta y ha sido objeto de muchas portadas de periódicos y titulares de prensa. La reciente Diada, la cadena humana y las últimas encuestas aparecidas han reforzado la sensación de que la fortaleza del sentimiento independentista crece y crece en Cataluña. Mientras, desde el gobierno central se apela a la mayoría silenciosa que no se manifiesta pero que existe y forma parte sin duda del cuerpo electoral catalán. El objeto del presente estudio es calibrar electoralmente el verdadero potencial del sentimiento independentista en Cataluña así como saber si esa mayoría silenciosa a la que apela el Gobierno del Presidente Rajoy existe. Queremos llevar a cabo una aproximación al problema basada exclusivamente en datos, huyendo especialmente de juicios a priori o de percepciones o deseos, tan habituales, por otra parte, pero que desvirtúan el análisis frío de la cuestión. Para ello, hemos analizado el histórico electoral en Cataluña, especialmente los resultados en las últimas elecciones al Parlamento Catalán celebradas el 25 de Noviembre del pasado año. Asimismo, hemos utilizado como marco de referencia el último “Baròmetre d’Opinió Política” del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) del gobierno catalán, publicado en junio del presente año. Estimamos que los resultados que se presentan en este ejercicio, pese a ser teóricos, nos ofrecen una idea bastante aproximada del verdadero sentimiento de independencia del pueblo catalán e, incluso, de un hipotético resultado en un referéndum de independencia. Histórico electoral Partiendo de la base de que un hipotético referéndum se haría sobre una circunscripción única y no sobre cuatro circunscripciones provinciales, hemos decidido llevar a cabo una primera aproximación a la realidad política catalana, viendo la evolución electoral de las fuerzas políticas actuales —desde las primeras elecciones autonómicas celebradas el 20 de marzo de 1980, hasta las últimas de 2012— analizando sus resultados en números absolutos y sobre la globalidad del territorio catalán, sin tener en cuenta las divisiones provinciales. gráfico cat gráfico resultados Cat De esta primera aproximación, podemos extraer las siguientes conclusiones: –       Supremacía electoral de CiU en todas las convocatorias electorales, salvo el periodo 99-2003. –       Descalabro socialista tras los gobiernos del tripartito, con los peores resultados de su historia en 2012. –       Crecimiento sostenido del Partido Popular, que alcanza casi el medio millón de votos en 2012. –       Esquerra, a pesar de la importancia en número de diputados, no consiguió superar en 2012 sus mejores resultados de 2003. –       Ciutadans es una fuerza emergente. El siguiente paso en el análisis consiste en distribuir los resultados electorales a lo largo de las diferentes confrontaciones entre fuerzas políticas partidarias de la independencia o soberanistas y partidarias de la no independencia —autonomistas, federalistas, regionalistas—. Esto requiere de dos licencias metodológicas:

  1. Considerar como independentistas a opciones políticas que no siempre han defendido la vía soberanista; por ejemplo, CiU adopta esta posición a partir de 2010.
  2. Considerar que todos los votantes de una determinada opción política votarían en un referéndum lo mismo que defiende la fuerza política a la que han votado.

A pesar de que esta primera aproximación no es del todo rigurosa, nos permite conocer grosso modo cuál es la evolución de esas dos posiciones a lo largo de estos 32 años de elecciones catalanas. grafico 2 Cat El gráfico muestra un empate técnico a lo largo de los años con ligeras variaciones en un sentido o en otro —una diferencia máxima, sobre votos emitidos, de 16,4 puntos a favor de los no independentistas en 1980 y de 11,99 puntos a favor de los independentistas en 1992—, aunque es cierto que el peso de CIU, la caída del PSC y el aumento de ERC en 2012 han volcado levemente la balanza hacia la independencia. Este primer análisis nos permite afirmar que el escenario político catalán entre ambas pulsiones, frente a lo que puede parecer a la luz de algunas opiniones, no ha sufrido una variación de importancia desde el punto de vista sociológico: en otras palabras, no se observa, en absoluto, un vuelco político. Pese a ello, estos datos no son en ningún caso concluyentes debido a las licencias que el análisis requiere y al hecho de que la evolución programática de fuerzas mayoritarias como CiU ha evolucionado mucho en estos treinta años. Por otra parte, el análisis anterior tiende a considerar a los electorados de los distintos partidos como si fueran grupos homogéneos, cuando es obvio que no todos los que votan a CiU son independentistas, ni todos los que votan al PSC o a Iniciativa son federalistas o autonomistas. Es por ello que, para avanzar hacia conclusiones de mayor rigor, necesitamos de nuevas aproximaciones al fenómeno, más allá de los propios resultados electorales. Proyección de voto Para avanzar en la búsqueda de un análisis más exacto hemos utilizado una metodología habitual en la práctica demoscópica para alcanzar unos resultados que se acerquen más a la realidad sociológica y política catalana. Este segundo estudio parte de dos fuentes de datos:

  1. Elecciones al Parlamento catalán. Noviembre de 2012. División entre fuerzas soberanistas y no soberanistas.

grafico 4 Hemos tomado como referencia estas elecciones por tres motivos:

  • Han sido las últimas y, por tanto, suponen el reflejo más cercano y fiable del sentir del pueblo catalán más allá de sondeos, encuestas, movilizaciones sociales más o menos llamativas, etc.
  • Hubo una alta participación. Prácticamente el 70 % del censo electoral fue a votar.
  • El elemento independentista ya estaba encima de la mesa. Tanto es así que el President de la Generalitat prácticamente las convirtió en un plebiscito sobre la oportunidad o no de abrir la vía soberanista, aunque no lo dijera expresamente ni viniera contemplado en su programa electoral.

 

  1. Hemos utilizado el último “Baròmetre d’Opinió Política” del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) del gobierno catalán publicado en junio del presente año para tomar el pulso actual del independentismo. Se trata de la última referencia demoscópica válida por su rigor y número de entrevistas.

Este barómetro se realiza mediante 2.000 entrevistas telefónicas de entre 16 a 30 minutos de duración, con un margen de error de ±2,69. La encuesta se hace sobre una población de más de 18 años, ciudadanos españoles y residentes en Cataluña, estratificada por provincia y dimensión de municipio. En dicho barómetro se hacen dos preguntas de interés para este ejercicio.

  • La primera pregunta de interés y que fue la base de toda la información que apareció sobre la encuesta en los distintos medios de comunicación catalanes y españoles, es la siguiente: “Y más concretamente, si hubiera un referéndum para decidir la independencia de Cataluña, usted qué votaría”

encuesta 1 Los resultados parecen no dejar lugar a dudas: el 55,6% de los encuestados votaría a favor de la independencia mientras que el 23,4% votaría en contra y un 15,3% se abstendría. Esta es la respuesta que más ha trascendido mediáticamente, por razones evidentes. Por otra parte, hay que tener en cuenta que esta pregunta se produce en un contexto muy determinado, en el que existe un posicionamiento claro de las fuerzas independentistas y una menor definición y variedad de posiciones de los que defienden mantener la relación con España. Sin embargo, la pregunta no admite dudas, alternativas o reflexiones profundas. Es una pregunta de respuesta excluyente, que no admite matices: se está a favor o se está en contra. Llegados a este punto tenemos, por un lado, un histórico electoral objetivo, pero que no tiene en cuenta las diferencias de posición internas en los partidos catalanes y, por otro lado, una encuesta con una pregunta que se puede calificar de muchas cosas pero, en ningún caso, de ser poco clara. El ejercicio que llevaremos a cabo para ponderar los resultados de esta encuesta consistirá, por tanto, en aplicar los porcentajes de recuerdo de voto en las últimas elecciones al Parlamento catalán que ofrece el Barómetro —cruzados con la respuesta a dicha pregunta— a los resultados reales que en dicha contienda electoral se produjeron. Es decir, si el 9,1% de los votantes de CiU afirma que votaría en contra de la independencia, este porcentaje se multiplica por el resultado de CiU en 2012, concluyendo un número absoluto que, sumado al resto de porcentajes de las distintas opciones políticas, nos daría un hipotético resultado del voto en contra a la independencia si se produjera el referéndum. Exactamente igual con el resto de opciones en un referéndum. Con ello, conseguimos una necesaria ponderación de la encuesta y contrarrestamos la excesiva simplificación de nuestro primer análisis. grafico ahora El ejercicio nos ofrece los siguientes resultados: ■     Con una participación del 82% —la que nos propone la encuesta— la independencia recibiría un 58,16% de los votos válidos, mientras que la no independencia alcanzaría el 41,84%. ■     Sin embargo, ese porcentaje a favor de la independencia sólo representaría un 44,85% del pueblo catalán. Los favorables a la no independencia, más los que declaran su abstencionismo, más los indecisos suman el 55,15%. ■     Si miramos detenidamente la tabla, observaremos cómo la abstención se centra mayoritariamente en aquellas fuerzas políticas que no muestran un apoyo a la independencia como PSC, PP, ICV, Ciutadans y otros, lo que evidencia que el voto no independentista no está movilizado al mismo nivel que el soberanista. Algo parecido sucede entre los que no saben o no contestan. Aunque las cifras son también altas, por un simple paralelismo, podemos deducir que un número muy importante de los indecisos con recuerdo de voto CiU son proclives a la no independencia.

  • La segunda pregunta de importancia para el estudio que plantea el Barómetro y que creemos mucho más decisiva por lo que de reflexión plantea es la siguiente: “En todo caso, ¿cómo cree que debería ser la relación? ¿Cree que Cataluña debería ser…” y ofrece varias posibles respuestas como “una región de España; una comunidad autónoma de España; un estado dentro de una España federal; un estado independiente o no sabe/ no contesta”.

Evidentemente, esta pregunta permite un posicionamiento más matizado del entrevistado que la anterior. grafico 6 grafico 7 Con esta pregunta hemos seguido la misma metodología que para la anterior, con el fin de traducir en votos lo que plantea la encuesta y conocer qué fuerza electoral tendría cada una de las opciones planteadas en el cuestionamiento del Barómetro. grafico 8 Como decíamos antes, esta pregunta —mucho más matizada— muestra claramente el deseo mayoritario de buscar un encaje de Cataluña dentro de España, muy por encima de cualquier deseo de independencia. En este sentido, podemos afirmar que:

  • La suma de autonomistas y federalistas es del 57,56%, frente al 39,05% de independentistas.
  • Sólo el 39,05% del pueblo catalán desea la independencia, frente a un 34,46% que opta porque Cataluña siga siendo una Comunidad Autónoma dentro de España. La diferencia con la anterior pregunta estriba fundamentalmente en que el número de indecisos en esta pregunta es muy diferente a la que se producía anteriormente, donde el 22,47% de los consultados optaban por la abstención o la indecisión en caso de haber referéndum. La abstención y la indecisión en un hipotético referéndum reside fundamentalmente en aquellos que no quieren independizarse del resto de España pero que prefieren otro tipo de encaje dentro del estado. Es más, es probable que su respuesta se deba más a la falta de movilización y de una posición común de las fuerzas políticas no soberanistas.
  • El 23,10% de los consultados preferirían que Cataluña fuera un estado dentro de España, es decir están a favor de la reforma constitucional para favorecer que España sea un estado federal.

Análisis territorial El mismo procedimiento anteriormente expuesto para el conjunto de Cataluña puede repetirse a nivel municipal, de manera que se obtiene una estimación del comportamiento esperable de cada municipio si se le plantea un hipotético referéndum. Esto permite añadir al análisis global una dimensión espacial: ahora, los resultados de cada una de las opciones pueden particularizarse ciudad a ciudad, lo que permite dibujar unos mapas del apoyo al independentismo que resultan bastante reveladores. Al igual que en el caso anterior, se han aplicado las respuestas a la pregunta 28 (cruce de recuerdo de voto con opción para la relación entre España y Cataluña) con los resultados electorales. Para hacer más claro el análisis, se ha agrupado por un lado la opción “Un Estado independiente”, como representativa del sentimiento independentista, y por otro las tres opciones alternativas que implican mantener un encaje de Cataluña dentro del Estado español (“Una región de España”, “Una Comunidad Autónoma de España” y “Un Estado dentro de una España federal”). El resto de resultados (abstención, no sabe-no contesta, etcétera) no se tienen en cuenta. Mapa 1: Apoyo a la opción independentista Mapa 1 Mapa 2: Clasificación de los municipios por población Mapa 2 El primer mapa representa, para el escenario calculado con el método anterior, el porcentaje de voto que la opción independentista representaría frente al total de votos en el referéndum, calculado éste como la suma de los votantes por las opciones independentistas y no independentistas (sin tener en cuenta otras opciones, como votos en blanco, nulos o abstención). Así, un porcentaje por debajo del 50 % representa una victoria neta del no independentismo, y uno por encima del 50 % corresponde a una victoria independentista. Los colores azules corresponden a predominancia de las opciones no independentistas, los rojos a predominancia del independentismo, y el blanco (o colores poco intensos) a porcentajes que rondan el 50%. Salta a la vista que el sentir independentista es más fuerte en las zonas interiores de Cataluña, mientras que en la banda litoral y en algunos otros reductos (área metropolitana de Barcelona, entorno de las capitales) esta opción no es la mayoritaria. Como complemento para el análisis, el segundo mapa clasifica las ciudades catalanas de acuerdo a su población. Las ciudades más pobladas son las rojas (más de 50.000 habitantes), seguidas de las amarillas (de 10.000 a 50.000 habitantes), las verdes (de 5.000 a 10.000 habitantes), las azules (2.000 a 5.000 habitantes) y las blancas (menos de 2.000 habitantes). Comparando ambos mapas (la zona litoral, de nuevo, es especialmente llamativa), se evidencia la correlación entre el tamaño de las ciudades y el apoyo independentista: el soberanismo es fuerte en las zonas menos pobladas de Cataluña, mientras que en las ciudades de mayor tamaño la mayoría apuesta por permanecer ligados al Estado español, aún cuando sea variando el marco concreto de relación. Este análisis refuerza los resultados anteriormente mencionados. Si bien es cierto que el independentismo está arraigado en zonas muy extensas de Cataluña, no es menos cierto que esas zonas, en su conjunto, representan una fracción relativamente menor de la población catalana. La conclusión es que el independentismo es una opción arraigada en pueblos y ciudades pequeñas, mientras que pierde terreno en ciudades medianas y grandes. Dado que la amplia mayoría de la población catalana se concentra en ciudades de este último perfil —solo el área metropolitana de Barcelona aglutina más del 40 % de la población de Cataluña—, esto implica que la amplia mayoría de la población reside en lugares donde el sentir independentista dista mucho de tener una fortaleza incontestable. Mapa 3: Diferencia entre opciones por municipio (saldo de votos) Mapa 3 Gráfica 1: Población frente apoyo al independentismo grafica 1 Como complemento a este análisis, ofrecemos dos recursos que permiten comprender mejor los resultados. En el Mapa 3 representamos cuál sería, de acuerdo a los cálculos realizados, la diferencia esperable en número de votos entre las opciones independentista y no independentista en un hipotético referéndum. Se ha considerado que una diferencia inferior a los 500 votos, en un sentido o en otro, corresponde a un empate técnico (blanco). Las ciudades donde se calcula una victoria independentista con cierta claridad están dibujadas en rojo, y la diferencia máxima que se calcula para el independentismo es del orden de los 2.500 votos. El resto de colores corresponden a ciudades donde se registraría una predominancia de las opciones no independentistas. El color turquesa es el equivalente no independentista al rojo (victoria del no independentismo por un margen de entre 500 y 2.500 votos), y aparecen dos divisiones adicionales que corresponden a victorias más amplias del no independentismo: magenta (entre 2.500 y 8.000 votos de diferencia en contra de la independencia) y azul (más de 8.000 votos de diferencia en contra de la independencia). En este último tramo se incluyen victorias muy amplias de las opciones no independentistas en ciudades como Barcelona (alrededor de 150.000 votos de ventaja), Hospitalet de Llobregat (alrededor de 50.000) o Badalona (alrededor de 40.000), por citar algunas. Finalmente, en la Gráfica 1 se representa la población de cada municipio catalán frente al tanto por ciento calculado de apoyo a las opciones independentistas. Cada uno de los 947 municipios contribuye con un punto; algunas de las ciudades más destacadas por sus resultados se marcan en rojo y cuentan con una etiqueta. Tal y como era de esperar, se observa claramente como para ciudades con mayor población (valores hacia la parte superior del gráfico) el apoyo a la independencia es menor (valores hacia la izquierda del gráfico). La ciudad más poblada, Barcelona, tiene un apoyo al independentismo apenas superior al 40 %, y las seis ciudades siguientes en tamaño, entre las que se incluyen Tarragona y Lleida, presentan un apoyo aún menor. Aún en Girona, la capital más favorable a las tesis independentistas, el apoyo calculado resulta ligeramente inferior al 50 %. De hecho, hasta llegar a Vic (algo más de 41.000 habitantes) no encontramos una ciudad con un apoyo al independentismo por encima del 50 %. Dos resultados estadísticos pueden ayudar a poner los resultados anteriores en perspectiva. El primero es que en ninguna de las 27 ciudades catalanas con más de 42.000 habitantes (donde residen más de 4 millones de personas) se registra una mayoría independentista. Y el segundo es que de las más de 600 ciudades favorables al independentismo, sólo 139 de ellas (un 21 %) superan los 2.000 habitantes, y únicamente 16 (2,4 %) están por encima de los 10.000. Conclusiones El independentismo catalán está intentando extender que existe una mayoría social catalana a favor de la independencia. Esa es una afirmación que al menos está en entredicho. Además, estamos ante un sentimiento con más peso en el ámbito rural que en el urbano. Hay que tener, además, en cuenta algunos elementos de carácter cualitativo, como el peso del Área Metropolitana de Barcelona —claramente no independentista—, que representa nada más y nada menos que el 42,96% de toda la población de Cataluña y, si atendemos a indicadores económicos, aporta un 63 % al PIB de la economía de Cataluña. La coyuntura política, la extraordinaria movilización del independentismo —cuyo reflejo es la última Diada—, la falta de una postura homogénea o de proyectos alternativos por parte de las fuerzas no independentistas y el descontento, de una parte importante de la población, por no encontrar un encaje constitucional diferente al actual, hacen que las encuestas muestren un apoyo superior al 50% en caso de referéndum. Como podemos ver comparando las dos tablas, podemos apreciar como la intención de voto independentista —en caso de que se plantee una pregunta cerrada con respuesta de “sí” o “no”— crece mínimamente respecto al sentimiento independentista (5,8 puntos) lo que deriva claramente de la diferencia entre abstencionistas y los que desean un estado federal (18% frente a 23,10%). Es decir, sólo en torno a 1 de cada 5 federalistas optaría finalmente por la independencia. El resto de federalistas se abstendría, no votarían a la otra opción, ya que el número de los partidarios del no a la independencia es equivalente al de los que desean mantener el statu quo de Cataluña en España. Los partidos independentistas saben, por tanto, que su apuesta sólo puede tener éxito si se dan dos circunstancias:

  1. Aprovechar el momento de movilización y celebrar el referéndum cuanto antes, legal o ilegal, mediante consulta no negociada o planteando elecciones plebiscitarias. Saben perfectamente que un ejército no puede estar movilizado eternamente y que hay que aprovechar el desconcierto de aquellos que desde diferentes puntos de vista defienden el mantenimiento de Cataluña dentro de España.
  2. En segundo lugar, y relacionado justamente con lo anterior, son conscientes de que abrir el abanico de preguntas reduciría automáticamente sus apoyos. Sólo un planteamiento de “conmigo o contra mí” puede alcanzar el éxito. Si la hipotética consulta admitiera más preguntas, la opción independentista no alcanzaría ni el 40% de los sufragios.

¿Qué es el Observatorio Electoral?

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El observatorio electoral pretende ser un espacio de información, análisis y debate sobre los procesos electorales en España y porqué no aquellos procesos electorales en el extranjero que pudieran ser de interés para el futuro de nuestro país. Vivimos tiempos convulsos y cambiantes desde el punto de vista político. La irrupción de nuevas fuerzas políticas, la aparente ruptura del bipartidismo y la situación de crisis económica y social implican que el actual escenario electoral (con elecciones europeas, municipales y autonómicas en el horizonte, sea el más incierto de la democracia.

El objetivo de este apartado es publicar estudios, encuestas, sondeos u opiniones que puedan proyectar un poco de luz para conocer el verdadero estado de opinión de los españoles de cara a las próximas citas electorales. Entre estos estudios, publicaremos informes de geomarketing electoral y trasvases de voto; especialidad de Dialoga Consultores, a través de los cuales podremos conocer cómo la combinación en el uso de las nuevas tecnologías, la demoscopia y el big data pueden convertirse en una herramienta fundamental en la toma de decisiones por parte de los equipos de campaña.

Asimismo ofrecemos este espacio a todos los lectores de esta web para que podáis publicar aquellos estudios, análisis u opiniones que consideréis de interés.

 

 

Desde el 3 de Abril del 79 hasta nuestros días

El 3 de Abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales tras la restitución de la democracia en nuestro país. En aquella ya lejana campaña electoral se hicieron famosos los carteles del PSOE, ilustrados por José Ramón, en los que se dibujaban pueblos y ciudades que nada tenían que ver con los que eran hasta entonces. Jardines, árboles, instalaciones sanitarias, educativas, municipales, parques, gente feliz y niños jugando. No se veían coches y sí bicicletas. Todo con un cierto estilo naif que llamó mucho la atención en una campaña electoral cuyos resultados fueron decisivos para lo que tres años después fue el cambio de los socialistas en 1982. A partir de entonces mucho ha evolucionado la publicidad electoral.

Aquí podéis ver algunos ejemplos de la evolución de la cartelería electoral de las elecciones municipales en estas tres décadas.